lunes, 28 de diciembre de 2020

Wild seed

En mi lista tentativa de lecturas para el maratón Guadalupe-Reinas organizado por las  chicas de LibrosB4Tipos tengo este libro para la consigna "con un personaje fuera de la norma".

Definitivamente todos los personajes de esta historia salen de la norma: tenemos por un lado a Anyanwu una mujer que ha vivido más de trescientos años y que tiene la capacidad de curarse a sí misma y a los demás y por otro lado a Doro, un ente que ha vivido muchos más de trescientos años y cuyo proyecto es tener una comunidad de personas con habilidades, sin importarle cómo lo consiga.

Doro llega al lugar donde Anyanwu vive y la convence para que se vaya con él a otro continente: América. Ahí sus vidas estarán unidas más que por las semejanzas, por las diferencias que hay entre los dos y el modo en el viven sus largas vidas: una preocupada por sus descendientes y buscando lo mejor para ellos; otro solamente preocupado por refinar las habilidades de los suyos.

Es una historia compleja no solamente por los objetivos de cada uno de los protagonistas, sino por la relación de dependencia que se establece entre ambos: saben que son la mejor opción de compañía el uno para el otro pero también saben que pueden destruirse más fácilmente tanto a sí mismos como entre sí.

Anyanwu es mi personaje favorito y en segundo lugar su primer esposo en América, Isaac. Ella ha sobrevivido al adaptarse a las costumbres de las comunidades en las que ha vivido pero le cuesta esta nueva adaptación. Isaac no solamente la ayuda a conocer las costumbres en el nuevo continente sino que la comprende y la quiere como Doro no puede hacerlo. Su relación será tan larga como ella pueda lograrlo aunque bien sabe que será temporal.

Anyanwu es una mujer compleja y fuerte cuya alegría más grande es estar con su familia, pudiendo tener esposos y amantes sin descendencia, decide conscientemente tener hijos pues al estar rodeada de ellos se siente no solamente querida sino también protegida. Debe tomar decisiones difíciles desde el principio de la historia y eso la llevará a cambiar su forma de relacionarse con el mundo.

Por su parte, Doro tiene muy claro que las personas son temporales y las aprovecha de la forma que más le conviene a él. No entiende por completo a Anyanwu y deberán pasar muchos años para que logre tener esa conexión con ella que tanto deseaba el propio Isaac para ambos.

Es una historia de familia, de relaciones difíciles y de cómo la familia no solamente es de sangre, sino también de las rarezas que se comparten y de formar comunidad para estar fortalecidos.

Es la primera parte de una serie de cuatro novelas llamada Patternmaster escrita por Octavia E. Butler, una autora que lamentablemente ha sido poco traducida al español.



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