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viernes, 1 de enero de 2016

¿Reto de lectura?

Para completar el bingo literario 2015 tuve algunas complicaciones: a pesar de que leí más libros de los que tenía en mente, no me pareció que fueran tan fáciles de ordenar. 

Para este año me puse a buscar un nuevo reto de lectura y en imágenes sólo encontré en inglés mientras que en blogs en español de lectores diversos encontré varios. Sin embargo, mientras los leía me di cuenta de que a pesar de que no me sentí tan satisfecha con las lecturas de 2015 prefiero ir haciéndolas al azar: escoger el siguiente libro por las razones que surjan en el momento y no por una lista que confeccionó mi yo del pasado.

Así que mi único reto de lectura será conseguir los 52 títulos en mi perfil en la página de Goodreads .


martes, 11 de agosto de 2015

La segunda primaria

La diferencia principal entre la primera y la segunda primaria en las que estudié es que en la segunda nadie me conocía. Era nada más la nueva y tuve que hacerme un hueco para demostrar mis aptitudes y habilidades. Entré en cuarto año y ya estaban establecidos los roles de cada quien, creo que era el segundo año que daba la misma maestra, no estoy segura. Recuerdo un comentario que hizo porque se tomó la foto de grupo el primer día y varios estudiantes habíamos faltado: tan bonitas y tan flojas, ¿por qué no vinieron el primer día? Yo opté por no decir nada de mi situación familiar recién cambiada por tercera vez, lejos de mis costumbres, en una escuela nueva, sin amigos, con tantos cambios. Ese año lo pasé bien en calificaciones, empecé a hacer amigos y a ganarme a la maestra pero fue hasta quinto año cuando volví a brillar. La maestra de ese grado era totalmente diferente a mis anteriores maestros, una de sus frases favoritas era: "cuánto sabes, cuánto recuerdas". No le gustaba que memorizáramos nada, nos hacía pruebas diferentes, le encantaban las Matemáticas y las explicaba con pasión, gracias a ella la ortografía fue sencilla para mí (aunque no recuerdo su técnica de enseñanza). Y a pesar de no ser el modelo al que yo estaba acostumbrada en la primera primaria, disfruté mucho los dos años que nos dio clase. Sí era muy estricta, pero eso secretamente me gustaba mucho. En público me quejaba como todos los demás, la criticaba y señalaba sus defectos, pero en el fondo me daba cuenta de que me estaba enseñando mucho más que todos los demás maestros.

En esa escuela la clase de Educación Física parecía más un mero trámite que una clase de verdad: los maestros faltaban, había semanas que no la teníamos y cuando sí la teníamos no hacíamos gran cosa: el paraíso para mí. A pesar de eso algunas veces mentí para no tener la clase, recuerdo a uno de los maestros (no me acuerdo de cuántos tuve en un solo año) preocupado: se me acercó cuando llegué en último lugar en una carrera por filas donde los compañeros eran los obstáculos y me preguntó si me sentía bien. Le dije que sí pero no me creyó y me manó a sentar junto con otras niñas gorditas como yo.

Porque ese es el otro detalle que no he comentado: mi peso durante esos años, ya les contaré qué pasaba.

lunes, 10 de agosto de 2015

El inicio

Mi primer recuerdo de una clase de Educación Física es en la primera primaria donde estudié. No recuerdo si era primero o segundo año, de lo que me acuerdo es de que estábamos en el estacionamiento (no sé por qué no en el patio, adentro de la escuela) y a mí se me había olvidado el uniforme. Por esa razón me imaginaba a mí misma corriendo como si fuera Cheetara (sí, la de los Thundercats, la versión original, por supuesto) hasta mi casa para traer el uniforme. Tampoco es que me muriera de ganas de participar en la clase (aunque no me acuerdo cuál era la tortura de ese día) sino que era más bien el horror de no haber cumplido con lo que debía hacer. Para mí toda la vida ha sido mucho más importante lo que debo hacer, es decir, lo que los demás esperan de mí, que lo que quiero hacer, es decir, lo que hago por y para mí misma..

De esa primera primaria no recuerdo más clases, ¿será que las he bloqueado de tan horribles que eran? Es una posibilidad. Lo que sí recuerdo es que yo era una especie de rockstar: era de las aplicadas, los maestros me conocían, siempre salía en el cuadro de honor y recibía mi medalla al final de año. Cuando entré ya sabía leer, tenía facilidad con las Matemáticas, en general me gustaba mucho ir a las clases. Tenía dos mejores amigas con las que me llevaba muy bien. Recuerdo que una vez en segundo año la maestra Rosy nos preguntó qué queríamos ser de grandes y yo contesté de inmediato que doctora. Ella se puso muy contenta y me dijo: con lo inteligente que eres, vas a ser una muy buena doctora. No sé si ésa fue la primera vez que dije en voz alta lo que quería ser de grande, no sé de dónde saqué esa idea, pero a partir de ese día, siempre que me preguntaban, contestaba lo mismo y recibía la misma mirada de aprobación y algún comentario similar: con esa buena memoria, con esa inteligencia, etc. Lo que no sabían es que yo era lo que se conoce como "machetera": me aprendía de memoria, por ejemplo, las fechas de los eventos, los nombres de los personajes, las capitales de los estados, hacía el examen y en un par de días la mayor parte de la información se había ido. Creo que en lo único que me sentía realmente "inteligente" era leyendo en voz alta y haciendo operaciones matemáticas. Todo lo demás lo memorizaba  y punto.

Por eso la clase de Educación Física era especialmente difícil: no podía memorizar nada, no podía leer, ni hacer sumas o restas, nada de lo que me funcionaba con los maestros me funcionaba en esa clase. En la segunda primaria la situación sería un poco diferente.

jueves, 2 de abril de 2015

Feliz día internacional del libro infantil y juvenil

Hoy 2 de abril se celebra el aniversario de Hans Christian Andersen y desde 1967 se celebra también el Día internacional del libro infantil y juvenil. Por eso les comparto 10 autores de mis favoritos:

1. Christine Nöstlinger
De las primeras autoras que leí en mi vida, de mis favoritas desde los 8 años, la primera que me enganchó con una trilogía de la que apenas hace un par de años pude leer la última parte. Les recomiendo para niños "Hugo, el niño en sus mejores años": la historia de un niño que vuela en aviones de papel y tiene dos papás. Y para adolescentes la trilogía de Gretchen que comienza con "Una historia familiar", sigue con "Gretchen se preocupa" y termina con "Gretchen, mi chica", pero cualquiera de sus libros que tengan a la mano vale la pena leerlo.


2. A Michael Ende también lo leí de muy niña y me sigue gustando. La verdad no me acuerdo si vi primero la película o si leí primero el libro "La historia interminable" pero ambas me gustan muchísimo. Y me terminé de enamorar de sus libros con "Momo".



3. Gerald Durrell era un zoológo que conocí gracias a esa colección de libros naranjas de Alfaguara que le obsequiaron (o al menos ése es mi recuerdo) a mi mamá cuando compró una enciclopedia. Leí "El nuevo Noé" y "El paquete parlante" ambos muy divertidos y llenos de animales exóticos.




4. Judith Kerr con su trilogía sobre Anna, judía que sale con su familia de Alemania justo antes de que Hitler comience con los campos de concentración. Irá a Inglaterra, Austria, Francia y nos contará sus aventuras en cada país y en cada etapa de su vida en cada uno de los libros: "Cuando Hitler robó el conejo rosa", "En la batalla de Inglaterra" y "A small person far away". Judith también tiene un hermoso libro ilustrado: "El tigre que vino a tomar el té" y una serie sobre un gato, Mog.



5. A Roald Dahl lo leí cuando estaba más grande y de todas maneras me gustó  mucho. Yo no creo que los adultos no podamos leer libros para niños o jóvenes, al contrario, es divertido y enriquecedor. "Matilda" es una de mis favoritas.



6. Francisco Hinojosa con "Una semana en Lugano" me conquistó y seguí leyendo sus libros para niños. Otro de mis favoritos es "La fórmula del doctor Funes".



7. Lemony Snicket (pseudónimo de Daniel Handler) y los trece libros de los hermanos Baudelaire son tristes y trágicos pero son una divertida lectura.




8. Rainbow Rowell escribe para jóvenes más que para niños y su novela "Eleanor and Park" fue de mis favoritas del año pasado: retrata de manera certera la ilusión y el dolor del primer amor.




9. M. B. Brozon es autora mexicana y para mí, que crecí leyendo traducciones, fue un descubrimiento. Ya sea para niños con "Las princesas siempre andan bien peinadas" o para adolescentes con "De Drácula a Madero", sus libros siempre son ágiles y entretenidos.



10. Juan Carlos Quezadas también es mexicano y entre sus pasiones está el futbol, Pessoa y Portugal, los tres son retratados en sus libros, especialmente en "Desde los ojos de un fantasma".



Espero que se animen a acercarse a cualquiera de estos autores y ¡feliz día internacional del libro infantil y juvenil!




miércoles, 24 de diciembre de 2014

8 meses después

Hace dos entradas me di cuenta de que había encontrado lo que deseaba hacer con mi vida. ¿Qué ha pasado desde entonces? Que no es tan sencillo como decidirlo y hacerlo, que hay mil variantes que no había considerado y que lo que uno ve con claridad en la soledad de sus decisiones, ya no se ve tan claro cuando lo comparte, con el compañero de vida, por ejemplo.

Cuando le digo a la gente que voy al gimnasio, a veces incoscientemente, a veces totalmente a propósito, me ven de arriba a abajo. Para mí, ir al gimnasio consiste en regalarme una o dos horas para mí. No para pensar, que eso lo hago con gran asiduidad, no precisamente para no pensar. Después de la entrada en donde descubría y aceptaba ante mí misma ese deseo, vino la temporada pesada en el trabajo oficinil. Y lo que me mantuvo cuerda durante esos meses fue precisamente la actividad física. Defender esas dos horas a la semana para mí marcaron la diferencia entre de plano tirar la toalla y seguir yendo día tras día a la oficina. Hubo días en los que me daban ganas de llorar, días en que estaba de malas, días en los que creía que no iba a aguantar pero saber que llegaría el lunes o el miércoles y que iba a olvidarme de todo durante una hora, fue esencial. Para muchos una clase de baile ni siquiera cuenta como ejercicio en forma pero para mí fue indispensable.

Recuerdo que cuando empecé a ir al gimnasio hace unos años lo hice para mantenerme ocupada y me di cuenta de que me servía para no pensar. Seguir la clase, los pasos, los golpes, las repeticiones, requiere de toda mi atención.  Además me permite reconciliarme con mi cuerpo. Hace unos días mi único tío materno me decía que a su primer hijo lo programó para que fuera inteligente y guapo y que a su segundo hijo lo está programando para que además sea "fortachón". A mí, consciente o inconscientemente, mis consanguíneos me programaron para confiar en mi capacidad intelectual y no en mi capacidad física. Le decía a mi amado esposo que seguramente cuando era niña me dejaron caer varias veces y que por eso ahora me da tanto miedo caerme, de andar en bicicleta, de la pelota en el gimnasio, de algunos ejercicios. Pero él me decía que no, que seguramente fue al contrario, que me cuidaron tanto de que no me cayera que por eso me da miedo. Sea cual sea la razón para mí ir al gimnasio es vencer esa "programación", es confiar en mi cuerpo y aprender que sirve para más cosas, que puedo hacer 10, 15, 20 repeticiones, que puedo seguir una coreografía de box o de baile, que puedo trotar 5 kilómetros, que puedo levantar 20 libras.

Así que ahora necesito transmitir esa confianza al objetivo que me planteé hace 8 meses y ver si de verdad esa claridad de pensamiento me va a llevar a una buena decisión o si necesito más horas de gimnasio para no pensar.

miércoles, 30 de abril de 2014

Finalmente

Poco antes de la una de la tarde de hoy, 30 de abril de 2014, acepto ante mí misma lo que quiero ser, lo que quiero hacer con mi vida: y eso me da una ligereza inmensa y ganas de llorar de emoción.

miércoles, 10 de julio de 2013

Kilos

Este viernes es mi cita en el IMSS y tengo nervios. No por el tratamiento ni por mis males, ya sé qué me van a dar y qué tengo que hacer, la cosa es lograrlo cada uno de los días de mi vida, no nada más cuando voy a la cita. Los nervios son por la báscula y los kilos que refleje. Y lo digo así porque he notado algunos (no muchos) cambios desde que ya no como tanta cochinada en el trabajo oficinil (tengo 3 semanas sin consumir nada de la mesa del dios del estrés) aunque sigo cenando pan dulce. Sé que los resultados serían otros si dejara por completo el pan y el azúcar pero también sé que en cuanto volviera a comerlos sería lo mismo, así que hago lo que sé que puedo seguir haciendo: no hacer caso de las golosinas en el trabajo oficinil y darme chance de comer cosas dulces en la casa, cambiar mis colaciones de la mañana por fruta para tener mi dotación de dulce, comer ensalada diario en el trabajo oficinil y tomar por lo menos 3 litros de agua cada día. Veremos si esos cambios se ven reflejados en la báscula o si ha decidido quedarse donde estaba en el momento de mi anterior consulta, hace más de 6 meses.

martes, 25 de diciembre de 2012

La mañana de Navidad

En mi niñez la mañana de Navidad no era tal, pues abríamos los regalos por la noche, después de la cena. Usualmente era mi familia nuclear nada más: abuela, dos tías, un tío, mamá. Luego cuando mi mamá se casó era drama, porque la nueva familia no quería ir con la familia nuclear, entonces los regalos eran en la tarde del 24 o la tarde del 25, entre sentimientos de culpa porque nadie se sentía a gusto. Después del divorcio de mi mamá la Navidad se trasladó a la playa: nos íbamos las dos solas y los primeros años fue drama porque mi mamá, a pesar de lo que dijera, le pesaba no estar con sus consanguíneas. Con el paso de los años fue mejorando, pero siempre tuvo ese sabor amargo. Luego me casé y obviamente el primer año la del drama fui yo, en parte por la multitud a la que no estaba acostumbrada y la escasez de regalos. Ahora pienso que de adolescente-adulta las mañanas que me saben más a Navidad son las mañanas de domingo de la FIL, cuando tengo mis libros nuevos y con toda la calma del mundo tomo uno, lo empiezo y a veces sigo hasta terminarlo. Luego la alegría de saber que por la tarde y durante otros tantos días habrá más y más libros: alegría y felicidad. ¿Qué será de la mañana de Navidad cuando tenga hijos? ¿crecerán con la multitud de consanguíneos de mi marido o con los pocos míos? ¿tendrán lindos recuerdos o estarán salpicados de esa amargura que siempre han tenido los míos? Una razón más para temer reproducirme.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Cantidades

Al día de hoy llevo vistas el doble de pelis que de libros leídos y eso me inquieta. Tal vez debería llevar también un registro de los animalillos que he tejido, porque es más fácil ver una peli mientras tejo que leer un libro.

jueves, 30 de agosto de 2012

Deseo I

A veces quisiera ser como esas personas para las que la comida es nada más otro elemento de la vida, algo necesario para vivir pero que no les ocupa mucho tiempo de su pensamiento ni de sus esfuerzos.

lunes, 23 de enero de 2012

Zapatos

El fin de semana fui a ver zapatos, porque tengo que sustituir unos con carácter de urgente. Creo que el principal problema por el que no puedo decidirme con facilidad (además de los precios prohibitivos de algunos ejemplares) es por una cuestión que se explica muy bien en este post de Dumbo.

Además del factor comodidad está el factor estética: ¿me voy a comprar unos zapatos para verme femenina? Es parte de la imagen, de seguir usando playeras con robots o gatos, de no usar tacones, de no maquillarme, de arreglarme el pelo porque me sube la autoestima, no para "quedar bien". Y creo que si pienso en mi cabello, entonces ya sé cómo regirme con el resto de mi apariencia: ponerme algo que me suba la autoestima, que cuando yo me vea en el espejo, me diga, hoy sí me veo bien.

Difícil, muy difícil.

lunes, 3 de octubre de 2011

La compu

La compu que usé por más de tres años murió la semana pasada. Eso me puso triste y además me hizo reflexionar sobre los cambios en mi vida y la enorme diferencia de situación en la que me encontraba en aquel momento y ahora. Me doy cuenta de que si bien mis planes (o los de aquel entonces) no salieron como esperaba, el cambio fue para mejorar. Y mucho.

Así que ahora me pregunto: ¿en qué momento de mi vida estoy? ¿cuáles son los planes que viene a apoyar la nueva compu? Primero, Bruno y los animalillos tejidos con amor. Creo que mi principal intención y uso es mantener activo y en marcha el negocio. Segundo, las pelis y las series que veo, para mantener mi sana costumbre de no ver tele abierta. ¿Qué más? No lo sé, no sé qué planes se agregarán gracias a la compu, pero espero que el destino/la vida/la suerte me vuelva a sorprender.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Día 36

Volví a hacer dos tandas de diez minutos de trotar y parece que ahora sí me cayó bien, espero no arrepentirme al rato que me duelan las piernas.

El tiempo:



Las calorías:



jueves, 8 de septiembre de 2011

Día 32

Algo agobiada por la hora pero hice el ejercicio de hoy completito.

El tiempo:




Las calorías:




La linda tabla y sus "ánimos":





miércoles, 7 de septiembre de 2011

Día 31

Es oficial: bajé dos kilos. Según la tabla me faltaron 100 gramos, según la báscula del IMSS lo logré. Parece que lo voy a lograr: dos kilos por mes. Primer mes: listo. Alegría y felicidad.

El tiempo:



Las calorías:

martes, 6 de septiembre de 2011

Día 30

Dicen que para que una acción se convierta en hábito hay que repetirlo durante 30 días. Hoy es el día 30 después de los 30, no he hecho ejercicio todos y cada uno de ellos, pero me parece que el hábito vuelve, poco a poco, pero vuelve. Mi prueba de fuego serán estos primeros días de regreso a la escuela de mi marido, el temor de volver a caer en la espiral autodestructiva en la que estaba, es mucho, pero sé que puedo lograrlo: un día a la vez.

El tiempo:


Las calorías:

6. Darme tiempo para cocinar

Me gusta escoger cosas y en cuanto llegue a la casa, ponerme a cocinar. Por ejemplo, el otro día compré betabeles y acelgas, llegué y mi marido me ayudó a rallar los betabeles, partí lechuga y acelgas y lista la ensalada para un par de días. Me caigo mal a mí misma cuando ando desanimada y no quiero cocinar, me gustaría verlo como algo divertido siempre, pero a veces me gana el sentimiento de que es una obligación y empiezo a resistirme. Éste es un buen propósito nuevo: cocinar con gusto cada vez que lo haga. Deséenme suerte.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Día 29

Sentí tranquis el ejercicio, pero tengo ansias locas, como antes, supongo que es porque mi marido volvió a clases y me siento sola.

El tiempo:


Las calorías:

domingo, 4 de septiembre de 2011

Día 27 y día 28

Ayer de plano no hice nada de nada, nos dedicamos al descanso mi marido y yo. Hoy en la mañana salimos al tianguis y caminamos alrededor de una hora, a ratos bajo el rayo del sol, a ratos entre un mar de gente. Luego llegamos al nido en la nochecilla y me puse a hacer nada más 20 minutos de step. Debo confesar que en la comida familiar con los consanguíneos de mi marido comí más de lo acostumbrado, pero lo disfruté.

Lo de hoy, todo junto, el tiempo, las calorías y el tipo de ejercicios:



viernes, 2 de septiembre de 2011

Día 26

De mucho mejor humor que ayer hice el ejercicio de hoy.

El tiempo:




Las calorías: