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jueves, 24 de octubre de 2013

Día 786

Solamente hice media hora de ejercicio, con el video de kickboxing. Empleé la mayor parte de la tarde en terminar y fotografiar el chal de calaveras y en pensar. Pensar en el enorme esfuerzo que fue tejer ese chal de más de un metro cuadrado y 500 gramos de estambre, de las horas que pasé en el sillón sentada tejiéndolo, viendo pelis, series, a mi marido, peleándome con el patrón, reconciliándome con el patrón y vi que esa relación la tengo con casi todo: con hacer ejercicio, con llevar la casa (cocinar, lavar, limpiar), con comer y con el trabajo. Es un estira y afloja que me hace la vida pesada en apariencia por nada, pero que obviamente tiene algo de trasfondo. Y me di cuenta de que la mayor parte de los blogs de ejercicio que leo son así: tienen un trasfondo que no se ve a simple vista: una mala relación de los autores consigo mismos. La mayoría hacen ejercicio por miedo a comer y subir de peso o por poder comer lo que quieran y eso es preocupante. A mí me preocupa ser así y basar mis acciones en una especie de castigo-recompensa que no tiene nada de sano. 

¿Dónde están las personas que hacen ejercicio por puro gusto? Yo lo he hecho y de verdad da gusto, provoca un tipo de felicidad diferente al resto, el problema es quedarte nada más con esa felicidad sin volverla la recompensa de algo o el permiso para comer dos kilos de algo. Difícil, muy difícil camino.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Día 754

Día de ir al mercado y preparar la comida para la semana, cansada y por eso por la tarde a tejer, ver pelis y los Emmys.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Día 752

Decidí ponerme a tejer un par de pedidos pendientes y tomarme las cosas con calma.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Día 740

Por la mañana me concentré en terminar un pedido para mañana y decidí no hacer nada de ejercicio, ni siquiera ir al mercadito y lo disfruté mucho.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Día 737

Hoy no fui al gimnasio porque era el día de ir a montar el tejido en la banca de Zapopan: hace unas semanas se lanzó la convocatoria para ir a vestir las bancas y allá fuimos: Ivonne, compañera de trabajo y amiga, fue quien hizo las llamadas para inscribirnos, recogió el estambre e invitó a la tercera tejedora, Conny. Aquí el proceso:
Fue divertido hacerlo y más cuando la gente que pasaba se detenía a preguntarnos qué era y por qué lo hacíamos. Acá el antes y el después:
Me hubiera gustado asistir el día de la inauguración pero fue el lunes por la mañana y era necesario estar en el trabajo oficinil. Acá algunas de las bancas vestidas:
Y también algunos de los postes fueron decorados:
Fue un buen cambio de ir al gimnasio: actividad divertida y diferente.

lunes, 15 de abril de 2013

Día 594

Decidí no ir al gimnasio para adelantar el súper pedido, de todas maneras la clase de pilates con la instructora suplente no me convence. Eso sí, la de mañana de high-low no me la pierdo por nada.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Cantidades

Al día de hoy llevo vistas el doble de pelis que de libros leídos y eso me inquieta. Tal vez debería llevar también un registro de los animalillos que he tejido, porque es más fácil ver una peli mientras tejo que leer un libro.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Administrar el tiempo

Siempre me había sido sencillo administrar mi tiempo, pero eso es un decir. Realmente no era mi tiempo, sino el tiempo que pasaba en el trabajo oficinil y que acomodaba para terminar a tiempo los encargos del día y lo que iba saliendo, todo con tal de irme a mi hora de salida. Pero ahora que tengo que administrar mi tiempo "libre", la cosa cambia. A veces es una lucha conmigo misma para ponerme a hacer las cosas: ¿no se supone que en el tiempo "libre" se debe descansar? Sí, pero si estoy iniciando con la venta de los animalillos, pues ya no es tiempo precisamente libre, ¿o si? Así que hay días en los que quisiera de verdad no hacer nada de nada y hay otros días en los que necesito ponerme a tejer para olvidarme de todo lo demás que me agobia y hay otros días en los que simplemente me agobio por los quehaceres de la casa, el tejido y las ganas de no hacer nada. Por eso, además de todo el reto de iniciar con los animalillos, está el reto conmigo misma: ¿cuánto tiempo estoy dispuesta a dedicarle? ¿Cuánto tiempo requiere esta actividad para ser fructífera? ¿Cuáles son los resultados que espero? Ah, tantas cuestiones que aún no me aclaro, pero que ya va siendo hora de que lo aclare conmigo misma, para definir cuál será ahora sí, mi tiempo verdaderamente libre.