| Un poco menos ágil que otras lecturas para pubertos pero de todas maneras muy disfrutable la historia de Paola. La protagonista es una puberta en toda la extensión de la palabra: llora de todo, no se controla, explota y cambia de humor como de calcetines pero a pesar de eso llega a ser entreñable. El personaje de Bruno cae bien desde el principio y a veces pareciera demasiado bueno para ser realmente un puberto, pero se le perdona porque es creíble su actuación. Las mejores amigas de Paola, Maripepa y Andrea, la primera es la traicionera y la segunda es la fiel, ambas presentan buenos ejemplos de cómo son las pubertas reales. Mención aparte merecen los adultos, los cuales no aparecen mucho en la trama pero sí lo suficiente para que sean diferenciados entre sí. La mamá me cayó mucho mejor que los demás y los profesores están un poco alejados de la verdadera actividad docente. De todas maneras es muy recomendable la historia. |
sábado, 19 de diciembre de 2015
Polvo de estrellas
lunes, 14 de diciembre de 2015
Many Waters
En la cuarta parte de esta serie de novelas, volvemos a un tiempo más cercano a la tercera, cuando todos los hermanos Murry aún viven en la casa paterna. En esta ocasión los protagonistas serán los gemelos Sandy y Dennys quienes son la parte lógica y pragmática de la familia.
Una tarde llegan a casa hambrientos y al buscar que comer y qué beber, llegan al laboratorio de sus padres. Sin darse cuenta del letrero de advertencia, entran sin tomar precauciones y se ven envueltos en uno de los experimentos de su padre. Aparecen en un desierto, sin saber en qué planeta o en qué época se encuentran. Luego se verán separados por primera vez en sus vidas y deberán aprender a actuar como individuos.
Me gustó mucho que los protagonistas fueran los gemelos, pues en las otras novelas casi no tienen participación más que para plantear dudas debido a su pragmatismo. Sin embargo, para poder sobrevivir en este lugar al que llegaron por error, deberán desarrollar más su imaginación y creer incluso en lo que no pueden ver, como los unicornios. Además maduran al verse separados por una temporada y tienen su primer enamoramiento... de la misma persona.
Creo que es una de mis historias favoritas, con todo y que a veces se me hizo pesada la lectura por las descripciones.
Una tarde llegan a casa hambrientos y al buscar que comer y qué beber, llegan al laboratorio de sus padres. Sin darse cuenta del letrero de advertencia, entran sin tomar precauciones y se ven envueltos en uno de los experimentos de su padre. Aparecen en un desierto, sin saber en qué planeta o en qué época se encuentran. Luego se verán separados por primera vez en sus vidas y deberán aprender a actuar como individuos.
Me gustó mucho que los protagonistas fueran los gemelos, pues en las otras novelas casi no tienen participación más que para plantear dudas debido a su pragmatismo. Sin embargo, para poder sobrevivir en este lugar al que llegaron por error, deberán desarrollar más su imaginación y creer incluso en lo que no pueden ver, como los unicornios. Además maduran al verse separados por una temporada y tienen su primer enamoramiento... de la misma persona.
Creo que es una de mis historias favoritas, con todo y que a veces se me hizo pesada la lectura por las descripciones.
domingo, 13 de diciembre de 2015
Si ya está muerto, sonría
Fui leyendo esta antología conforme recibía los reportes de lectura de los pubertos y así los disfruté mucho más: sus comentarios (no todos obviamente) enriquecieron las historias y me daban un punto de vista diferente.
lunes, 7 de diciembre de 2015
A Swiftly Tilting Planet
En la tercera novela del quinteto se hace un salto temporal de muchos años: Meg está casada con Calvin y esperan su primer hijo, los gemelos y Charles Wallace siguen estudiando y los padres siguen haciendo experimentos.
La acción se sitúa en la noche de Navidad, con la mamá de Calvin compartiendo la mesa con los Murry cuando de pronto una llamada del presidente interrumpe para pedirle consejo al padre sobre una muy probable guerra nuclear. Todos entran en pánico y mucho más cuando la señora O'Keefe le dice directamente a Charles Wallace que él puede evitar la guerra y le dice unos versos. Al principio no la toman muy en serio pero luego se dan cuenta de que pueden hacerlo con ayuda de un unicornio que lo llevará a viajar en el tiempo para cambiar el curso actual de los acontecimientos.
Me gustó mucho más cómo se maneja el mecanismo de los viajes en el tiempo en esta historia, la aparición del unicornio le dio un toque mágico y la unión que tiene Charles Wallace con Meg es mucho más estrecha en esta ocasión. Si bien todo sucede en una noche en el tiempo "real", Charles Wallace viaja a varias épocas y conocemos no sólo de la historia de migrantes sino de los corazones y cómo se pueden alterar por acciones aparentemente mínimas.
La acción se sitúa en la noche de Navidad, con la mamá de Calvin compartiendo la mesa con los Murry cuando de pronto una llamada del presidente interrumpe para pedirle consejo al padre sobre una muy probable guerra nuclear. Todos entran en pánico y mucho más cuando la señora O'Keefe le dice directamente a Charles Wallace que él puede evitar la guerra y le dice unos versos. Al principio no la toman muy en serio pero luego se dan cuenta de que pueden hacerlo con ayuda de un unicornio que lo llevará a viajar en el tiempo para cambiar el curso actual de los acontecimientos.
Me gustó mucho más cómo se maneja el mecanismo de los viajes en el tiempo en esta historia, la aparición del unicornio le dio un toque mágico y la unión que tiene Charles Wallace con Meg es mucho más estrecha en esta ocasión. Si bien todo sucede en una noche en el tiempo "real", Charles Wallace viaja a varias épocas y conocemos no sólo de la historia de migrantes sino de los corazones y cómo se pueden alterar por acciones aparentemente mínimas.
sábado, 5 de diciembre de 2015
El año terrible
Me llamó la atención este libro cuando supe que se trataba de la depresión de una adolescente. El hecho de que haya ganado el Premio Gran Angular 2015 creí que era una garantía, pero me equivoqué. Sí está bien narrado, sí el personaje principal está bien construido, pero eso que tiene en las últimas páginas no se le puede llamar final.
Tan bien está construida Dana, la protagonista, que uno quiere saber qué le pasa a esa niña bien de Las Lomas, incluso hice a un lado mis prejuicios sociales y dije, bueno, la depresión le puede pasar a cualquiera. Cuando le diagnostican epilepsia, pensé, bueno, pues así se justifica que "teniéndolo todo" esté deprimida. Pero cuando además le diagnostican bipolaridad, ya fue demasiado.
Igual seguí leyendo con interés pero mientras más avanzaba y se agregó el tema de la obesidad y quedaban menos y menos páginas, me dije, esto no va a acabar bien. Y no, ni siquiera acabó. He leído libros con finales abiertos maravillosos, el primer ejemplo que reciente que recuerdo es "Eleanor & Park", pero en este caso es como si se hubiera cansado la autora y ya, como si se le hubieran acabado las pilas. Uno entendería eso de cualquier publicación, pero ¡le dieron un premio! A eso no se le puede dar un premio, me van a disculpar mucho.
Mención aparte merecen las súper erratas de cambiarle el nombre a una de las mejores amigas: hay un par de páginas en las que en lugar de llamarse Carola como en todo el libro, le ponen Carlota.
Y luego cometo el error de buscar a la autora para ponerle cara a quien hizo eso y veo el video promocional y no, pues es que ella es la niña bien que sin razón aparente cayó en depresión y entonces me vuelven los prejuicios sociales.
Tal vez después cambie mi opinión pero ahorita, justo después de terminar de leerlo, tenía que sacarlo de mi mente.
Tan bien está construida Dana, la protagonista, que uno quiere saber qué le pasa a esa niña bien de Las Lomas, incluso hice a un lado mis prejuicios sociales y dije, bueno, la depresión le puede pasar a cualquiera. Cuando le diagnostican epilepsia, pensé, bueno, pues así se justifica que "teniéndolo todo" esté deprimida. Pero cuando además le diagnostican bipolaridad, ya fue demasiado.
Igual seguí leyendo con interés pero mientras más avanzaba y se agregó el tema de la obesidad y quedaban menos y menos páginas, me dije, esto no va a acabar bien. Y no, ni siquiera acabó. He leído libros con finales abiertos maravillosos, el primer ejemplo que reciente que recuerdo es "Eleanor & Park", pero en este caso es como si se hubiera cansado la autora y ya, como si se le hubieran acabado las pilas. Uno entendería eso de cualquier publicación, pero ¡le dieron un premio! A eso no se le puede dar un premio, me van a disculpar mucho.
Mención aparte merecen las súper erratas de cambiarle el nombre a una de las mejores amigas: hay un par de páginas en las que en lugar de llamarse Carola como en todo el libro, le ponen Carlota.
Y luego cometo el error de buscar a la autora para ponerle cara a quien hizo eso y veo el video promocional y no, pues es que ella es la niña bien que sin razón aparente cayó en depresión y entonces me vuelven los prejuicios sociales.
Tal vez después cambie mi opinión pero ahorita, justo después de terminar de leerlo, tenía que sacarlo de mi mente.
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