martes, 5 de abril de 2011

2/30 antes de 30: Jane Eyre

Durante el viaje oficinil de la semana pasada me llevé Jane Eyre en la edición que me regaló mi marido. Tenía la firme intención de usar las dos horas y media de vuelo para avanzar en la lectura pero no lo logré. Creo que el detalle fue que no lo había empezado desde antes y me costó agarrarle el hilo. Además tengo empezado otro libro que voy adelantando en los trayectos rumbo y de regreso del trabajo. Total, que pretextos hay muchos. Espero lograr este propósito antes de 4 meses.

Imagen de la nueva adaptación al cine de Jane Eyre.

4/30 antes de 30: el ejercicio

El asunto conmigo y el ejercicio es más complejo de lo que creía. En estos días me he dado cuenta de que puedo ponerme a hacer cualquier otra cosa, aunque sepa que luego me voy a sentir rara. Me explico: si tengo que hacer de comer, si tengo que terminar un pedido tejeril o si tengo que ir por víveres, me pongo a hacer cualquiera de esas cosas y entonces para el ejercicio me queda poco tiempo y ya lo hago de malas. Así que la solución primera que se me ocurre es llegar y hacer el ejercicio. Otra cosa es el tipo de ejercicio. Si bien con la Wii me entretengo (y a veces me desespero, me harta la voz de la "entrenadora" y me choca no saber qué hago mal) no es lo mismo que las clases que tomaba en el gimnasio. Las diferencias son dos: no hay "presión de grupo" y le flojeo cuando quiero y la intensidad es menos, entre que pasa tiempo del cambio de ejercicio, de que te pone la puntuación, el lugar en la tabla y los minutos que acumulaste, pues ya se perdió el ritmo. Había optado por hacer los ejercicios que vienen a partir de 10 minutos, pero es tedioso y tampoco es gran intensidad. Por eso, me puse a buscar videos para hacer y encontré uno de kick boxing. Obviamente, después de meses sin hacer una clase, no la aguanté ni completa ni al ritmo pero por lo menos hice 50 minutos seguidos y sudé y sudé. Esperemos que pueda seguir con ese ritmo porque mi cuerpo ya me lo estaba pidiendo. Y espero que i estado de ánimo mejore, por el asunto de las endorfinas. Por lo pronto, la pantalla del mes de marzo:

jueves, 24 de marzo de 2011

Motivación II

Estos días he andado como perdida como agobiada, no sé bien a bien cómo definirlo. Un poco de desgano, apatía tal vez. Pero sobre todo nervios por el viaje oficinil: de repente me agobia que algo vaya a salir mal.


Así que he estado pensando en algún proyecto de 30 días, ya que se acerca abril. Voy a buscar alguno o a lo mejor se me ocurre uno a mí misma, algo para venir aquí todos los días y dedicarme estos minutos.



Foto tomada de camino de casa de mi abuela a mi casa, una tarde de sábado, por el Santuario.

viernes, 4 de marzo de 2011

13/30 antes de 30: el proyecto Bruno

Para empezar, algunas fotos:













El objetivo que me propuse para antes de los 30 es mantenerlo vivo y hacerlo crecer. En cuanto a la primera parte, lo he logrado, el problema es la segunda parte. Me explico: ¿qué es lo que yo considero como crecimiento del proyecto? Hay días en que pienso que es una cosa, hay días en que no estoy segura. Por ejemplo, yo creo que crecimiento del proyecto es que más gente lo conozca pero, ¿eso implica que más gente compre? No necesariamente. Me parece que lo primero que necesito es definir si quiero un crecimiento económico o de qué tipo. Afortunadamente me ha ido muy bien con todo y que hay momentos en los que creo que ya no da/doy más.


jueves, 3 de marzo de 2011

4/30 antes de 30: el hábito del ejercicio

Se acabó otro mes y seguí con los ejercicios de la tabla. Hubo más días que falté y confieso que me ganó la desidia y las ganas de quedarme echada tejiendo. Pretextos, por supuesto, tengo muchos, pero con todo y todo creo que fue un buen mes.


Junto con el hábito del ejercicio, vienen los hábitos alimenticios. Cuando iba al gimnasio hubo dos épocas: cuando tenía trabajo y cuando no. En la primera época iba al gimnasio temprano en la mañana, volvía a la casa y prácticamente me dedicaba, en partes iguales, al ocio y a la depresión. Eso pasó durante tres o cuatro meses. Luego conseguí trabajo y toda mi rutina se alteró: ahora iba al gimnasio saliendo del trabajo y extrañaba miserablemente mi clase de kickboxing y la jornada laboral se ma hacía eterna, interminablemente larga. En ambas etapas mis hábitos alimenticios eran diferentes, en la primera no me interesaba mucho la comida, en la segunda, introduje la comida a mi nueva rutina: desayunaba algo antes de salir al trabajo, picaba entre horas, comía en el trabajo, llegaba a mi casa del gimnasio y cenaba tarde, cualquier cosa.


En el inter que no hice ejercicio, después de casarme, mis hábitos alimenticios se fueron al diantre. Comía al mismo ritmo de mi marido pero con resultados diferentes (maldito metabolismo masculino) y como estaba acostumbrada a comer sin remordimientos por el ejercicio, ahí estuvo el problema. En cuatro meses subí tres kilos que me siguieron hasta que decidí retomar el ejercicio para desestresarme más efectivamente.


Con la tabla, además del seguimiento diario de los minutos de ejercicio realizados, también se pesa cada día, como parte de la prueba física con la que se obtiene la estampa diaria. Así que he tenido que hacer un esfuerzo sobrehumano para no caer en la más abyecta de las depresiones con esa cochina presión diaria: no sólo me "regaña" cuando no voy, sino que si subo más gramos de los que considera "normales" me pregunta por qué y si contesto que no sé dos veces seguidas, me impide elegir esa opción. Por eso, junto con volver a hacer ejercicio estoy tratando de retomar algunos buenos hábitos alimenticios, con resultados disparejos todavía. Deséenme suerte.
La foto del mes: