domingo, 28 de febrero de 2016

Speak

No recuerdo dónde leí sobre este libro, sólo recuerdo que era una buena recomendación.

Me dispuso a leerlo sin recordar nada más sobre la trama, excepto que era sobre una puberta que atravesaba por un mal momento.

Las dos terceras partes del inicio son muy lentas y desesperantes. cuando por fin nos enteramos de lo que le pasó a Melinda, me parece que es demasiado tarde para simpatizar con ella.

El final llega muy deprisa y el desenlace es abrupto.

Sí están bien construidos los personajes pero considero que les faltó chispa para el desarrollo. Los adultos solamente son molestos, no aportan mucho y el profesor de arte que parece tener también algo que decir, pasa sin pena ni gloria, hasta el final


viernes, 26 de febrero de 2016

Ulises 2300

Me gusta cuando un libro tiene una portada que sin decir mucho, resume perfectamente la historia. En este caso sucede así.

Salomón es un profesor y columnista que ve lejanos sus días de gloria en el ajedrez.
Alan es su hijo, un puberto problemático aficionado a los coches.
Ulises es el ajedrecista puberto que deslumbrará a todos, en especial a sí  mismo.

Estos tres personajes se unirán y nos harán pasar un final cardiaco que, si bien no cumplió con todas mis expectativas, es coherente con la historia.

Me gustó que a pesar de tener términos propios del ajedrez no son abrumadores y permiten leer con fluidez además de que permiten comprender un poco más del juego.

No me gustó que las mamás casi no salieran en la historia y que las pubertas fueran solamente el objeto de deseo, me faltaron más personajes femeninos.

Veremos qué comentan los pubertos cuando trabajemos con este texto.


miércoles, 24 de febrero de 2016

22/11/63

Hace tiempo que quería leer este libro y no me animaba por dos razones: primero porque pensé que iba a ser más de miedo, de hachazos y sangre y segundo por su extensión: 864 ni más ni menos.

Sin embargo, en cuanto me puse a leerlo me atrapó y quise seguir y seguir. Este señor sabe cómo hacer su trabajo: los personajes son creíbles, son coherentes y llegas a agobiarte por su destino; los paisajes son "visibles" sin caer en los millones de detalles para lograrlo; la historia se va desarrollando y sin notarlo ya te leíste un montón de páginas.

Lo primero que me sorprendió y me atrapó fue que es un libro de ciencia ficción, no de terror. Sí tiene partes de violencia, de golpes y de cuchillazos pero no es el centro de la historia.

Jake Epping aka George Amberson es un sujeto raro: es un profesor de lengua y literatura  que viaja en el tiempo para volver a ser un profesor de lengua y literatura. Debo confesar que al principio me chocó un poco que lo primero que se le ocurrió al personaje que pudo viajar en el tiempo fue salvar a Kennedy pero luego me convencieron con sus argumentos y luego me volvieron a convencer con el giro cerca del final.

Me conmoví, sufrí, me reí y quise bailar junto con los personajes.

Ahora quiero ver la serie para saber cómo traen a la vida a Jake y a Sadie.

Muy recomendable.


sábado, 20 de febrero de 2016

No me preguntes cómo pasa el tiempo

Segundo libro completo de poesía de José Emilio Pacheco que leo este año. En éste las referencias son diferentes, un poco más oscuras pero igualmente me gustó.

Los poemas con versos más largos los leo más fácil, supongo que porque me recuerdan más a la prosa.

Una cosa que no me gustó fue que en algunas citas no puso el nombre completo, sólo las iniciales.



miércoles, 17 de febrero de 2016

Los osos hibernan soñando que son lagartijas

De uno de mis escritores favoritos de literatura infantil, llega esta novedad con osos. Desde que vi la portada se me antojó mucho leer la historia de Eric y Santiago, hijo y padre que se lanzan a un largo viaje por carretera para ir a ver al abuelo.

El estilo de Juan Carlos Quezadas es definido y en esta historia las reflexiones del papá oso tienen el tono característico de quien desea dar más que una historia: dejar ideas para seguir rumiándolas.

Eric es un puberto diferente, no deja de tener características propias de su edad pero es simpático y curioso, sus ganas de saber la historia de dónde proviene son contagiosas.

Santiago, un exescritor que busca confesarse pero sin hacerlo, es un padre que también ha sido hijo y parece que necesita del viaje para reconciliar esas dos facetas de su vida.

Me hubiera gustado mucho ver la representación de esta historia en un escenario, me tengo que conformar con las bellas ilustraciones de Richard Zela.


lunes, 15 de febrero de 2016

La guerra no tiene rostro de mujer

Después de leer "Voces de Chernobyl" me quedé con un sabor agridulce que no me impidió desear leer el otro libro traducido al español de la ganadora del Nobel.

A inicio de este volumen y al inicio de cada apartado hay una breve introducción de la autora donde nos relata un poco de su experiencia al recopilar los testimonios, ordenarlos y ofrecerlos a las editoriales. Me gustó y no me gustó ese añadido, por un lado, da una perspectiva de las cosas que enfrentó para lograr la publicación pero por otro se pierde un factor digamos de sorpresa que sí tenía el otro libro: entrar de lleno a la historias crea un ambiente diferente.

Lo fui leyendo dosificado porque es muy fuerte, aparentemente se ha dicho y se ha visto todo de las guerras pero no desde la perspectiva de los combatientes menos preparados pero no por ello menos entusiastas. Te lleva a la reflexión y a la duda, a las ganas de seguir leyendo y al deseo de hacer pausas para volver al mundo de hoy.

Es complicado decir que me gustaron estas historias pero sí, la manera de relatarlas, de unirlas y de presentarlas es un gran trabajo literario y periodístico.


miércoles, 10 de febrero de 2016

Mitos griegos

Me gustaron mucho estas versiones de los mitos griegos, me pareció que son claras y con un lenguaje sencillo. Creo que al dividir por capítulos y dedicar cada uno a un solo mito es mucho más fácil entenderlos y diferenciar a los personajes.

Hubo un par de mitos que no conocía como el de Baucis y Filemón un par de mortales que reciben a unos visitantes con gran amabilidad y gracias a eso son salvados de un diluvio y el de Atalanta e Hipómenes acerca de la joven que crece salvaje y no quiere casarse hasta que un sujeto acepta el reto de vencerla en las carreras y le lanza manzanas doradas para distraerla.

Es el primer título que anoto en la lista de posibles lecturas para los pubertos, esperemos que les gusten.

Por cierto, es muy fácil encontrarlo para leerlo en pdf y vale mucho la pena.


domingo, 7 de febrero de 2016

Reposo del fuego

Uno de mis propósitos lectores de este año fue leer más poesía y con el pretexto de su aniversario luctuoso, me decidí por don José Emilio Pacheco.

Me costó un poco de trabajo entrar en la lectura, más por mi falta de práctica que por los textos. Pero ya que tomé el ritmo no pude dejar el libro y lo acabé. Me quedo con la intención de releerlo con calma, de darme el tiempo de disfrutarlos una vez más.

Poema de José Emilio Pacheco

jueves, 4 de febrero de 2016

¡Por todos los dioses...!

En la búsqueda de libros para los pubertos, me encontré con este volumen que no sé cómo describir. Es una especie de antología de mitos griegos contada a partir de un diálogo entre Homero el escritor y un chico del siglo XX sin nombre. La idea suena bien pero la manera en la que se van hilando los personajes de los mitos es abrupta, van encadenándose uno después del otro, a mi parecer en un afán de cubrir el mayor número de situaciones aunque no se profundice en ninguna.

Sí es entretenido y sí es de fácil lectura pero no estoy segura de que sea un buen primer acercamiento a los mitos griegos, por la gran cantidad de información en tan pocas páginas.

Seguiremos buscando opciones.


martes, 2 de febrero de 2016

La cuchara sabrosa del profesor Zíper

De Juan Villoro me gustan mucho más sus libros para público joven que para público adulto. Al profesor Zíper lo conocí en su aventura previa y nunca pensé que iba a volver a leer sobre él así que cuando vi que había salido esta nueva historia, se me antojó leerla.

Gonzo Luque el baterista de "Nube líquida" es muy tragón. Y eso no le ha causado ningún problema hasta que conoce a Cindy Buendía, feminista y nutrióloga, de quien se enamora y le ayuda a ver de otra manera la comida.

Es una historia entretenida y divertida, con los mensajes moralizantes más o menos bien escondidos, lo suficiente para que no sean chocantes. Gonzo es un personaje que hace honor al objeto con el que es identificado por Cindy y ella raya en lo insoportable a ratos pero al final es un buen equilibrio. Volver a leer al profesor Zíper fue disfrutable.