miércoles, 21 de junio de 2017

Ánimas, que ya amanezca

En marzo leí Instrucciones para convertirse en pirata de esta misma autora y como en el colegio compraron otros títulos de ella, me acerqué a a esta obra de teatro corta y me gustó mucho.

Se trata de una historia de inequívocos entre los muertos que vienen a visitar a los vivos en el altar que les hicieron para celebrarlos.

Me parece una buena manera de acercar a los niños y a los pubertos a las tradiciones y espero poder utilizarlo el próximo ciclo.



domingo, 18 de junio de 2017

La niña perdida

Si en el tercer volumen de esta historia no comprendía los motivos ni las razones de Elena, en este cuarto volumen, escapa por completo a mi entendimeinto, no sólo lo que piensa la personaje sino también las pretensiones de la autora.

Nos quedamos en que Nino es el amor de la vida de Elena y por él no nada más es capaz de dejar a su marido y una posición económica y social privilegiada, sino que también es capaz de hacer a un lado su dignidad y aceptar sus engaños una y otra vez. Finalmente sucede un hecho que colma su vaso y lo deja y a partir de ahí parece que ella misma ha abandonado su vida.

En este cuarto volumen me quedó claro que el papel de los personajes secundarios era para tener el pretexto de hablar del ambiente político de la época en Nápoles y presentar a fascistas y a socialistas desde dos perspectivas distintas. Sin embargo, cuando Nino también se involucra en la política ya fue demasiado: sabíamos que es un sujeto que se rige por la búsqueda de su bienestar pero eso no lo vi venir.

En cuanto a sus hijas, se le salen de las manos a cada página, las abandona, las detesta, las adora, supongo que como la maternidad misma. Cuando toman protagonismo (tal como lo promete el título) no supe para dónde iba y menos con el desenlace que tuvo: una culpa más que le echa Lina a Elena.

Creo que lo único que me quedó claro fue que Elena es un ser dependiente que buscaba la aprobación externa de dos personas: de Lina, su espejo de toda la vida, el rasero con el que medía todas sus decisiones; y Nino, la figura masculina que representaba todo lo que deseaba alcanzar al dejar el barrio donde creció.

Reafirmo mi idea de que la historia en cuatro volúmenes pudo haber quedado mucho mejor en uno solo donde se le diera el espacio justo a cada elemento.


jueves, 15 de junio de 2017

Las deudas del cuerpo

De este tercer volumen tengo que decir lo mismo que de los anteriores: en uno solo hubiera quedado mucho mejor una historia que se alarga sin razón ni motivo aparente, cuyas partes más interesantes se presentan a cuentagotas y provoca que el deseo de leer decaiga.

Las partes que más me gustan son las de introspección pero no las que están plagadas de preguntas hipotéticas que no llevan ni a conocer mejor a Elena, ni a avanzar en la historia.

El romance con Nino me parece forzado, si bien en su primera juventud me pareció que estaba deslumbrada por el joven universitario, ya en esta etapa adulta me parece más un encaprichamiento por haber sido amante de Lina.

El matrimonio con Pietro también me parece fuera de lugar: Elena nunca se distinguió por buscar "subir en la escala social" y por hacerse de relaciones que la beneficiaran en su carrera literaria, así que me parece un misterio por qué aceptó casarse.

En cuanto a su carrera literaria, el bache por el que atraviesa me parece demasiado pronunciado. ¿Por qué no dejarla florecer en ese ámbito por lo menos?

Espero que la conclusión sea mucho más concisa que los anteriores volúmenes.



lunes, 12 de junio de 2017

Un mal nombre

Leí este segundo volumen porque el final del primero me despertó mucho la curiosidad. Sin embargo, me parece que en este libro se agrandan los agujeros que no me permitieron disfrutar por completo el anterior.

Lenú y Lina siguen en ese vaivén de ser inseparables a no verse, Lenú sigue en su mente con la carrera entre ambas, como si debieran seguir el mismo camino. Cuando de plano se da cuenta de que no va a poder seguir el ritmo de Lina, empieza a buscar su propio destino.

Todavía no sé qué pensar de la profesión que empieza a desempeñar Lenú: escritora de un relato semi autobiográfico. Eso la apartará por completo de Lina y su matrimonio, pero ¿la llevará hacia donde realmente quiere ir?

Cuando el personaje de Nino vuelve y tiene todavía más fuerza, algo me empezó a molestar. Cuando Lina y él tienen acercamientos y Lenú nada más sufre, me agobié. Sin embargo, cuando Lenú toma un rumbo diferente y deja de competir con Lina, parece que encuentra su camino y todo empieza a encauzarse. Y luego llegamos a ese final que, otra vez, deja muchas preguntas abiertas para que corramos por el tercer volumen.

Me parece que esta historia será como tantas sagas que he leído que hubieran quedado mucho mejor sintetizadas en un solo volumen en lugar de querer alargar todo. Si bien la multitud de personajes logra que no se sienta tan forzado el alargamiento de los asuntos de Lenú y Lina, sí es evidente que hay muchos fragmentos que pudieron omitirse.

Obviamente seguiré leyendo, con la esperanza de que la historia acabe mejor que como empezó.



viernes, 9 de junio de 2017

La amiga estupenda

Empecé a leer esta novela hace unos meses y no me atrapó. Lo dejé descansar y lo retomé. Cuando me pasa eso, vuelvo a empezar la historia, pero en este caso decidí seguir donde lo había dejado y funcionó: pude seguir leyendo sin complicaciones, incluso me interesó mucho más que antes.

No estoy segura cuál es el factor que logró que pudiera leer ya de corrido esta novela, lo que sí sé es que mi simpatía por las protagonistas oscila de la una a la otra casi con tanta facilidad como entre ellas el afecto. Supongo que el principio me pareció difícil de creer por las situaciones que atraviesan las niñas pero luego ya en la pubertad todo empezó a tener sentido.

A pesar de que las dos amigas en apariencia son las dos caras de la misma moneda, a mí me parece que son complemento una de la otra, simplemente que una externa más que la otra ciertos rasgos, lo que provoca que el resto de los personajes las catalogue como opuestas: una buena y otra mala.

Prefiero las partes en las que ambas aparecen, ya sea como espectadoras o como provocadoras de la acción. Me gusta que la narradora sea Lenú porque así usamos sus ojos para conocer a Lila/Lina, quien es un misterio para todos (incluso ella misma) hasta que habla con su amiga y entre las dos comprenden lo que está pasando.

En cuanto a los personajes secundarios los divido en dos: los contemporáneos a ellas (los jóvenes) y los padres (los adultos). Ninguno de los dos grupos las comprende a cabalidad, sin embargo creo que con los jóvenes es con quienes pueden ser más naturales.

Obviamente el final me llevó a leer el segundo volumen con tal de enterarme de la reacción de las amigas.