jueves, 10 de octubre de 2013

Dispara, yo ya estoy muerto

Me gusta mucho cómo escribe esta autora, cómo va hilando las historias de los personajes con la Historia oficial, sin que se sienta cansado el tema. Lo complicado para mí fueron los nombres, diferentes a los que estoy acostumbrada.


El final me pareció precipitado, de 1948 a 1972 no nos cuenta con tanto detalle y eso me extrañó. Igual la última vuelta de tuerca me pareció forzada, pero justificable.

Cuando iba a la mitad del libro, pensé que sería una buena idea tener un árbol genealógico de guía y como n encontré ninguno en la red, me puse a hacerlo:



Tengo algunos huecos, pero creo que en general sirve para orientarse entre el mar de nombres.

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